jueves 5 de noviembre de 2009

Hoy, un nuevo chuzo

Y hoy, ya bañadito, y con el casco y los guantes puesto, baje en gato de la moto, y al intentar retrocederla para sacarla de casa, sentí que no se dejaba. Mire la llanta trasera, y estaba desinflada.

Maldije, miré el reloj: 6,05am. Tenia clase, dizque debate a las 6,10am. Me abrigue con la bufanda, y baje masomenos corriendo hasta la U.

Hacia días no caminaba. Me gusta caminar, pero no me gusta tener hambre a las 8am, y tener que esperar el bus rojo que dice “Villa Hermosa”, y esperar que de vueltas bobas, y bajarse lejos de casa.

Hoy, regrese a casa, y le saque otro chuzo a la llanta trasera de la moto roja.

Un hueso clavado en la llanta. Eso es estar muy de malas.
Ya van 4 varadas, y ya es hora de ir comprando llanta, y rezar más.

Mi hermano, que ese día se encarto con la moto, me dijo que tenia dos chuzos diferentes, pero pequeños.

Van perdonando todos estos post de motoneto, pero qué se le puede hacer a una cosa tan reiterada, y ya parece mala leche con este pobre muchacho?

¡Nada!

martes 3 de noviembre de 2009

Hoy, La pose con el trapo

Parce, nos va a tomar una foto”.

Es una de las frases que más me gustan.

Les hice todas las tomas, y les pase la cámara, y hasta saque la mía y les dije que si podía tomarles fotos, y me dijeron otra de las respuestas que más me gusta: “Hágale, todo bien!”

Mientras los encuadraba, por mi mente pasaron los recuerdos cuando fui Sureño (Barrista del Nacional), y posábamos con el trapo a la única cámara (de rollo) que teníamos en esa época.
Siempre que lo hacíamos, era porque teníamos una fecha especial (Los de la foto, 1 años de su propia revista), o porque esa misma semana había un partido importante (los de la foto, está semana hay partido con el DIM), o porque habíamos hecho el trapo.

Subir la foto a internet, tener tan siquiera un blog o pagina gratis, estar borrachos durante una semana, y trasnochar para pintar una tela que diga alguna frase que nos represente, era todo un sacrificio.

Bueno, también hubo locura, pero sobre todo, esa pasión que tenés por un deporte representado en un equipo que esta en un territorio, y hacerlo al lado de amigos, te lleva a realizar sacrificios, locuras, bobadas, estupideces, y hasta vainas bonitas.

Cuando se estaban yendo, uno de los grandes me toco el hombro y me dijo que “cuidado con las caras”. Yo ahí mismo pensé en los días que fotos nos llevaron a encontrar enemigos, y fotos que nos hicieron reconocer a amigos.
No creo que la gente que visite este blog haga algo con la foto de un combo de pelaos que estudia, y que sacan tiempo para formar un parche de amigos que alientan a un equipo (que por estos días no juega a nada).

domingo 1 de noviembre de 2009

Hoy, romper vidrios

Estaba entrando la moto, y mire para atrás, y un niño le puso conversa a mi hermano. Yo entre la moto, y mi hermano cerrando puerta y descargando me dijo que habían quebrado un vidrio.

“Ahí echandome la murga, dizque un niño que paso quebró el vidrio. Que no es de por aquí”.

Fui a la pieza, encendí el bombillo, y vi los vidrios en el suelo

Espere hasta el otro día para tomar las fotos del vidrio y la ventana, pero salí en la madrugada, pero cuando regrese, mi hermano me recibió con la noticia que había quebrado otro.

El balón queda en manos de esta casa, y sabemos exactamente que estas ventanas son un objetivo muy apetecido, pero nunca pensamos que los chinos iban a quebrar dos vidrios, y los adultos (hasta la fecha) ninguno. Ya nos lo habían advertido, ya lo esperábamos. No sé si lo pagaremos, eso no sé.
Devolvimos el balón, con el grito de “no volverlo a hacer”, de lo contrario, “lo pagan”. Tal y como nos habían dicho toda la vida todos los “gruñones” que nos rajaban los balones y llamaban a la policía. Ya somos grandes, ya estamos de este lado de la película.

Cuando en San Judas quebrabamos un vidrio, corríamos hasta la esquina, y allá discutíamos quién se haría responsable o si no había que pararle bolas o si teniamos que ponerle más cuidado en la próxima. Siempre odiábamos al que rajaba el balón, o nos echaba a los “tombos”, y luego le dábamos con más ganas a la pared donde estaba el enfermo, o en la parte del garaje que hacia más bulla, o a la columna que sabíamos que tenia una repisa llena de cerámicas.

Entendemos a los niños, por eso les jugamos con la estrategia más efectiva, no siendo chévere con ellos: No darles agua, ni ponerles conversa, ni respondeles las preguntas.... no pararles bolas hasta que no se pongan serios y dejen de poner los vidrios de malla.

jueves 29 de octubre de 2009

Hoy, El mago

7.30am, estábamos subiendo a Santa Elena. Se veía bonito la neblina encima de la ciudad. Buscamos la vereda, grabamos un pedazo del show del Mago, nos reímos, nos fuimos.
Buscamos otra vereda, grabamos otra vez.

Hoy, El Mago.

Recuerdo, aun, cuando estaba en preescolar a un payaso/mago que se levanto a un compañerito en una silla con la madibula. Eso no era magia, era otra cosa. Pensé durante mucho tiempo, y aun si veo el truco se me viene la imagen de la “Isabel Solis”, de la manga, de muchos niños abriendo la boca.

Otra vez, tal vez tenia 9 o 10 años, el compañerito de lado, lo saco el mago al frente, y le metió la cabeza en una caja negra, y a esa caja le metió muchos machetes. En serio que sufrí, que me imagine, hasta que el amiguito me invito a “chitos”que le habían dado por manejarse bien, y no contar nada.

Yo era de los niños que pensaba cómo es que eran los trucos de las cosas, que ya grande estudie un oficio que hace magia.
Los niños de Santa Elena se emocionaron como yo cuando niño. Supongo que en el futuro alguno estarán escribiendo algún texto sobre los payasos o los magos de su infancia en una escuelita de un corregimiento, y que algún truco (malo o bueno) que hizo el señor de traje, le disparo algún gusto, alguna habilidad, o simplemente, una pregunta.

lunes 26 de octubre de 2009

Puliendo los Minipolicias

Ya estaba tarde, incluso cerraba mis ojos mientras manejaba.
Y a pesar de eso, logre frenar en la orillita, para correr y tomarle fotos y hacerle un video a una vaina que esperaba desde hace días: Que le bajaran al muro que pusieron en las cebras, y que te hacia brincar y tener el manubrio firme para no perder el equilibrio.



Eran (o son) minipolicias que estaban dañando nuestros amortiguadores; y Guías para invidentes, según la alcaldía.

Ya pase por los minipolicias acostados pulidos, y ya no golpean, ya se puede hacer una mini piques.

Hoy, un domingo de llanta chuzada

Iba por la Oriental, porque por debajo de los puentes estaba cerrado por ciclovia.
Después de la playa, acelerando porque el semáforo iba a ponerse rojo, cuando iba en la “cebra” la parte de atrás de la moto comenzó a “coliar”. “Marica me vare!”

Era la esquina contraria donde habíamos visto esta semana a un motociclista vararse a eso de las 10pm. Pase la calle con la moto en la mano, disfrutando el sol de Domingo. Me puse en una sombrita y busque el “chuzo”.

Casi me boto mis uñas (ya que nunca hay herramientas) sacando ese pedazo de lata. Pero no pude. No se pudo. Entonces, prendí la moto, y sabiendo que se iba a dañar (otra vez) el neumático.

Le había dicho a mi hermano esa noche cuando el motociclista miraba tristemente su llanta, que había tres opciones de desvare: Para la Bayadera (el sur), para Carabobo (el Norte), o para Buenos Aires (El Oriente). Escogí la ultima, porque son varias cuadras de cosas conocidas, y allí me he desvarado antes.

4000 mil valía la parchada. Miré mis billetes, y era exactamente lo que tenía. El “bacán” estaba ocupado, muy. Lo vi sufrí 15 minutos, o más con una llanta de repuesto de un taxi: “No! Esta muy vieja, no se deja sacar del ring”. Mientras tanto, me tapaba del sol, y hacia llamadas: “Me vare, no llegaré”.

Yo sabia que con 4 mil no iba a salir del asunto. Pero, mi hermano estaba lejos para traerme los billetes que deje en la mesita de noche, y la novia estaba lista para un streaming, y yo viendo el neumático todo mascado.

Salían muchas burbujas, muchas en el tanque cuando sumergieron el neumático súper teso que nos vendió hace un mes otro mecánico. “Es que no puedes andar mucho, y antes de eso, sacar el chuzo. Se tiró el neumático”.

Y uno sin plata, y domingo, y el calor, y el cajero no suelta mis 20 mil unicos pesos que tengo en la puta cuenta.

Me senté a ver pasar gente, mientras el “amor” me consignaba plata. Es bonito ese sector de la placita de Flores. Mucho loco, mucho enguayabado, mucho viejito.

Otra vez neumático 17. Otros 10 mil. Si, muy bueno la moto, pero a veces te ganas aventuras como las miás.

El chuzo se destruyo en la sacada. Así hubiese tenido aunque sea alicate en mi bolso, el pedazo de lata o bisturí, no hubiese salido nunca. Es más, la llanta se rajo un poco, y se tuvo que parchar la llanta por dentro.

Recordar las varias chuzadas en la vida de motoneto, no tiene precio. Volverlas a vivir, tampoco.
Tocá, en serio, conseguir herramientas, y disfrutar del viento, de los sucios en los ojos, de los acelerados que te tiran su carro.

Habrá siempre más aventuras, siempre. Esperemos salir de esas también.

jueves 22 de octubre de 2009

Hoy, Prohibido la moto

Entre caminando al Jardín Botánico, así la entrevista sea allí, y así hayan dicho los políticos de turno que el ese espacio era de todos, y seria abierto y disponible para toda la comunidad, tuvimos que dejar la moto roja bien lejos de allí.

Una vez, de noche, a punto de comenzar el evento (cualquier evento), me dijeron que no guardaban motos, que mirara el prohibido, que era la administración, que despejara.
Despeje dejando la moto a un señor parecido al “Grasosos de los motoratones de marte”, que aprovechando el abuso de la empresa privada con el espacio publico, monta su negocio en un espacio de menos de 10 metros, que le estaban pagando para que “celara” (Malicia colombiana)

Hoy dejamos la moto a cuadra y media, y no peliamos con nadie, para evitar la fatiga.

Lo mismo pasa en muchos sitios: Los motociclistas no podemos parquear, o nos ponen al lado de la basura, o en una humedad de un sótano olvidado. Tanto en Centros Comerciales, en Urbanizaciones lujosas, o en Hoteles.
Parecemos los “desechables” de la movilidad de la ciudad. Nos pitan, nos echan el carro, nos mojan con los charcos, nos requisan cada cuadra, no atienden mal en las bombas, nos ponen leyes absurdas (otras necesarias) que nos hacen sacar plata de la poca que tenemos, y no nos dejan parquear ¡El colmo!

Somos la solución vial, mientras, algún día, esta ciudad se llene de Bicicletas. Eso es real.
Y es real, también, que las motos si generamos muchos accidentes, variados tacos (trancones, embudo, atascamiento), generamos desordenes, y claro, mucho parrilleros andan armados y dispara y roba. Si, lo mismo que en los taxistas, o en los buses, o los que manejan las 4x4: Muchos llegamos a casa sanos y tranquilos, otros pocos no llegan.

Pero así como vamos, nos están es obligando a tener un hijodeputa carro que bien costoso y contaminador y aparatoso es.
En vez de fomentar el uso del transporte liviano, en lo publico y privado, hacen todo lo contrario, nos castigan por ser motonetos.